«¿Pero no hemos vivido así todo el tiempo, lacerándonos dulcemente? No, no hemos vivido así, ella hubiera querido pero una vez más yo volví a sentar el falso orden que disimula el caos, a fingir que me entregaba a una vida profunda de la que sólo tocaba el agua terrible con la punta del pie. Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es su orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es un desorden más que para mí, entregado en prejuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos. Inútil Condenado a ser absuelto. Vuélvase a casa y lea a Spinoza. La Maga no sabe quién es Spinoza».Julio Cortázar: Rayuela, capítulo 21.




4 comentarios:
(Confesión) Cuando un amigo me dijo Maga no pude retomar el libro de Cortázar. Perdida aún en mi ignorancia, me atrevo a decir que por temor o vergüenza me imaginé a la Maga haciendo desaparecer cosas entre sus dedos, quebrando con sus palabras toda conversación y lanzándola a la luna, para que caiga, caiga, caiga a ese río insondable del devenir "cara de astronauta"
beso
No. No te identifiques con la Maga, como yo con Oliveira. No lo digo por ingenuo, sino porque harto sé que es mi río metafísico que cualquier otra puede utiliar; yo se lo pinto aunque me duela, porque yo soy el imaginativo.
Hoy cumplo más de un mes de no leer, después de leer por meses diez libros mensuales. Me siento vacío de historias, de información, si bien mis menesteres me han ocupado en pura teoría.
Los ríos metafísicos no surgen aún, pero yo los veo a la distancia, com Oliveira viendo esos caudales que según él los recorre la ingenua. Ahí estan esos prejuicios que desprecio pero que respeto. Hoy, a estas horas de la madrugada en que las sinapsis se confutan, como dices, siento un gran respeto por lo que he soñado ser, y sé, como quien sabe algo por sus sueños inconscientes, que mi tristeza es verdadera. Es la tristeza del niño que viene de las estrellas.
El beso, lo reitero, te lo doy yo.
Aún me cuesta creer que te haya encontrado, pero, como siempre, soy afortunado: soy el afortunado de la fugacidad, de la distancia y de todo a lo que tengo que conformarme. No me quejo.
Es decir, me conformo pero violando la morfo-logía, la lógica de la forma etimológica que nos desvaría en ese vocablo: no porque me atenga a una lógica gestáltica, del contorno mórfico de lo que se amolda a mi piel. Pienso hoy mucho -¿sonará muy imbécil? - en mi corazón.
mi nombre judío
a ti, rosario
Noooo, no me identifico con ella. No te preocupes aún no llego a ese grado de narcisismo, jejeje.
Fue algo extraño, porque ella no se parecía a mí, no obstante yo sí pude parecerme a ella. Por eso "cara de astronauta", perplejidad ella es quien se entromente en mi conversación, me la arrebata. Pero ella no soy yo.
Debo ir a clases. Luego me paseo por estos lados.
beso
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